Este proyecto parte de una arquitectura residual cargada de memoria: una torre de vigilancia construida por el ejército alemán para controlar la frontera entre Francia y España durante la Segunda Guerra Mundial. Un lugar donde convergen dos huidas históricas: la de la Guerra Mundial y la de la Guerra Civil.
La obra analiza la existencia de dos fronteras superpuestas sobre un mismo territorio:
- La frontera abstracta: Aquella línea aséptica y perfecta que dibuja Google Maps.
- La frontera física: La senda que desciende hacia el mar, trazada por el paso de sus últimos vigilantes. Una marca en la tierra que remite a una división territorial violenta y real.
En la pieza de vídeo, realizo una acción que consiste en dibujar una línea física sobre el paisaje, justo donde se alzaba la vigilancia. Mediante este gesto, subrayo la persistencia de esa herida histórica en el presente. Al materializar la línea, confronto la ligereza del mapa digital con la pesadez de una historia de vigilancia y control. Es un intento de hacer permanecer hoy la memoria de esa senda, transformando un residuo arquitectónico en un espacio de reflexión sobre los límites impuestos y la resistencia del paisaje frente al olvido.








