Las identidades son el conjunto de manifestaciones derivadas de una forma de habitar el mundo. Históricamente, un colectivo forjaba su identidad a partir de la convivencia presencial, pero hoy esa relación se disocia progresivamente del lugar de procedencia. En un marco global donde la comunicación se ha multiplicado exponencialmente, las marcas locales se diluyen ante la aportación de nuevas identidades que transitan entre territorios.
Con este proyecto, construyo el imaginario de un sistema sin banderas, articulado a través de personas cercanas y sus historias de movilidad. Es una reivindicación del derecho a ser ciudadano más allá de los límites estatales, basada en la diversidad, en la lógica de la interdependencia y en los valores comunes de la humanidad; un puente que conecta lo local con lo global.
Banderas efímeras contrasta la historia de aquellos que se han arraigado en el extranjero (EE.UU., Francia, Alemania, Londres) con quienes han regresado recientemente o han llegado desde otros países. Estos flujos dibujan la cuestión identitaria más relevante de la contemporaneidad: la idea de una «bandera» que no es un trozo de tela, sino un trazo vital. Un dibujo invisible dejado en las calles que han conformado cada vida; una marca efímera que se desvanece a medida que nuestro juego en el tiempo se desarrolla.
El propósito de este trabajo es ser documento de ese tránsito: la convivencia de huellas-cicatrices-memoria que se solapan con otras hasta llegar al lugar —y al motivo— por el que permanecemos. En su conjunto, el proyecto es un retrato que no distingue nacionalidades, señalando la universalidad de los motivos para emigrar o para echar raíces. Son opciones vitales contrapuestas en nuestra realidad más inmediata: el campo o la ciudad, la seguridad de lo conocido o la proyección en una cultura ajena.
No será un cambio inmediato, pero a largo plazo estamos abocados a determinarnos por el único denominador común de una generación hiperconectada: nuestra condición de personas como esencia y nuestra verdadera y única patria.




Ephemeral Flags / La instalación en sala
Ephemeral Flags se formaliza en el espacio expositivo como una cartografía de la memoria y la movilidad, unificando la fotografía y el vídeo en una instalación que diluye las nacionalidades. El proyecto contrasta las historias de arraigo y retorno entre ciudades como Nueva York, Londres, Berlín y París, y los tránsitos de quienes llegaron desde otros países, unificando los motivos universales para habitar o emigrar.
En sala, el trabajo se despliega a través de dos ejes complementarios:
El retrato y el motivo (Formato Nube)
La instalación fotográfica se compone de positivos directos dispuestos en la pared en «formato nube». Esta disposición orgánica, casi ingrávida, sugiere la acumulación de trazos vitales efímeros que, al solaparse, configuran una memoria colectiva. Por cada persona, la muestra presenta dos imágenes que actúan como espejo y contexto:
- El retrato: El individuo en su entorno presente.
- El motivo: Dos fotografías que ilustran el lugar y el motivo que justifica la permanencia de esa persona en la ciudad o el país que ha elegido habitar; el espacio que le hace sentir arraigo.
Al mezclar estas parejas de imágenes de diferentes participantes sin un orden rígido, la pared se transforma en un mapa de afectos compartidos, donde las razones individuales para quedarse (desde un rincón urbano hasta un paisaje rural) se vuelven universales.
La pieza de vídeo: Interdependencia (Dos pantallas)
Frente a la quietud de las nubes fotográficas, una pieza de vídeo a dos pantallas introduce la tensión política y el flujo migratorio. Esta obra genera un diálogo visual crudo y necesario:
- Pantalla 1 / El tránsito: Imágenes de pateras en el Mediterráneo, documentando la peligrosidad y la violencia del tránsito migratorio.
- Pantalla 2 / El dibujo: Los retratados, amigos y colaboradores de diversos orígenes, aparecen dibujando a mano alzada los mapas de los lugares donde han residido.
Esta contraposición subraya la «lógica de la interdependencia» de la contemporaneidad. El vídeo muestra el contraste entre la frontera que mata y el trazo humano que construye una biografía. En su conjunto, la exposición es un documento del juego, el trazo y el tránsito hasta la desaparición de la marca; la convivencia de huellas-cicatrices que revela nuestra esencia humana como la verdadera patria.















































